Era un tipo corriente, como podemos serlo tú o yo: ni guapo ni feo, ni flaco, ni gordo,… vamos corriente. Eso sí, un poco seco, malaje, como se dice en mi tierra. Pero me caía bien; salvo cuando se pasaba de frío, parecía buena gente. Y su obra, que decir de su obra. Me gustaba su estilo, sencillo, desenvuelto, asequible al pueblo… hasta que vi que iba de listo; si hombre, cuando empezó a asesinar a diestro y a siniestro. “¿Cómo se puede escribir desde el desconocimiento?” le pregunté. Creo que soltó un vago “no lo sé”, con sorna, me pareció a mí. “¿Cómo se puede escribir desde la lejanía? Volví a preguntar, esperando una exposición más elocuente; y el muy cabrón se conformó con esbozar una sonrisilla. Me faltaron ganas de romperle las gafas de una hostia, “pero así no se hacen las cosas”, me dije. Bueno, sin dispersarnos… centrándonos en la muerte, que es lo que aquí nos trae: Algunos dicen que murió de viejo, y no les falta razón. Si hubiera sido más joven hubiera mostrado algo de re...