NÚMEROS
Nadie en varios kilómetros a la redonda sabría decir su nombre- repetía mi padre, caminando de un lado a otro del salón. - Tras lo que replicaba- y él congelado, tiritando, helado de frió, viendo todo con unos ojos grandes, felices, satisfechos llenos de vida. Miraba a mi madre y le preguntaba- ¿tú entiendes algo?. Esa fue la primera vez. La escena se repitió muchas veces más aunque, con el tiempo, el calor de esas palabras fue enfriándose. Ahora mi padre parece un contable. Ayer llego y dijo: “en la de hoy venían 71, conseguimos rescatar a 18 mujeres y 43 hombres”.