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Mostrando entradas de abril, 2013

DE MUNDOS Y PAÑUELOS (UN CUENTO RECURRENTE)

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A veces sucede que por casualidad, destino o accidente… te encuentras con un viejo amigo, exnovia o amiguete… en un bar de carretera, parque concurrido o supermercado al uso; bien sea por enemistad, sentido común o la más simple de las perezas… ambos evitáis el encuentro. A veces sucede que pese a las reticencias iniciales: la curiosidad, el salir de dudas o la propia torpeza… os conduce a cruzar una mirada decisiva, y esta, irrefutablemente os obliga a mantener una conversación superficial en la que ambas partes, en esa versión reducida de una sinopsis vital, omitís más datos de los que mostráis. A veces sucede que tras cinco minutos de conversación ambos sentís una nostalgia que os encoge el pecho, y os empeñáis (silenciosamente) en recordar aquellos maravillosos momentos, deseando con todas las fuerzas dar marcha atrás en el tiempo, para poder solo así disfrutar plenamente de la ausencia del otro;… bien sea por enemistad, sentido común o la más simple de las perezas.

CAPERUCITA ROJA, UN LOBO LADINO Y EL IRACUNDO PERTINAZ

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Caperucita Roja, como todos los días guardó en la cestita: miel, huevos, rosquillas y leche. Tras ello emprendió el camino canturreando y saltando por el estrecho sendero que separaba su casa de la de su abuela. El lobo, sabedor del desenlace, eludió salir al encuentro y, por ello, el final fue más feliz de lo habitual, salvo para los árboles del bosque que sufrieron la ira de un leñador frustrado.

EL ÚLTIMO PASO

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Con el paso del tiempo, su menguante caminar le alejaba de su puesto de trabajo. Pese a ello seguía estando cerca. Ahora, a dos años de jubilarse, le separaban 2084 pasos. Cuando abrió la puerta de casa empezó la cuenta atrás. Al llegar a la calle ya llevaba doscientos, luego todo recto hasta el primer semáforo, y tras cruzarlo, guiado por un pitido intermitente, alcanzó los mil. Giró a la izquierda, y con un alegre batir el bastón duplicó los anteriores, justo a la altura del quiosco en el que saludaba a Elías, coetáneo suyo en el barrio. Volvió a doblar la esquina sin esfuerzo, ahora a la derecha, y afrontó la recta final. Acercándose al puesto de cupones, llaves en mano, se topó con un bullicio inusual, pero como era costumbre, lo primero era abrir el negocio. Tal vez por ello, o por la acuciante ceguera con la que mantenía una fidelidad inusitada desde hacía cincuenta años, no se percató del desencantado que desde la cornisa de su décimo piso, sobre su cabeza, se disponía a dar u...

LA FE Y LAS MONTAÑAS (No es mío, aunque me gustaría).

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Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía. La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe. Relato del siempre genial AUGUSTO MONTERROSO.

DESORDENANDO IDEAS (dedicado a Laura Garrido en agradecimiento al premio otorgado)

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En la terraza del bar observo como dos amigos creen que han quedado el uno con el otro, mientras “wasapean” con otros amigos no presentes. Decido en ese momento llevarme la mano al bolsillo y tirar el twiter, el Facebook, el iphone y la minipimer. Tampoco me preocupa, pues siendo sincero, nunca aprendí a utilizarlos. Eso sí, el blog ahí sigue, después de un año y tres entradas, sobreviviendo a mis desavenencias tecnológicas, tras un parto en el que nació como un juego entre cervezas y aprendizajes guiados. En algún sitio debo guardar los textitos con los cuales combato la incomprensión global que me golpea. Apuro la cerveza, y dejo a los dos conocidos desconociéndose a pares. Mientras paseo por la ciudad imagino la matemática muerte del blog. Por edad, cada año que pase será uno menos de vida, hasta que se complete la cuenta atrás. De momento sigue en su más tierna infancia. Se acerca una mujer (aunque podría ser un hombre), me comenta algo, sin censura previa, pues ya mucha hay en el ...

TRAS LA MIRILLA Agosto del 2012 Seleccionado para formar parte del libro “Historias de porteria” de la Esfera Cultural:

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Yo, Mariló, de profesión pensionista y cotorra os voy a contar mi última aventura: Desde que escuché lo del “Códice Calistillo”, veía en el bloque electricistas usureros por todas partes. Por ello, me planteé destapar todo trapicheo existente. Empecé apostada tras la mirilla escudriñando la indumentaria de mis vecinos Al cabo de catorce horas sin descanso lo único que saqué en claro es que la que más clase tenía vistiendo era Verónica (del tercero)… pena que tenga novio. Buscando otra táctica, decidí volcarme en el espionaje de ventana, que es más entretenido: si no se da un porrazo un coche, increpan a un borracho o se me cae un tiesto cerca de la portera, que casi le da… y con la de pajaritos que tiene en la cabeza... Bueno, pues estando vigilante me di cuenta que el nuevo inquilino del segundo venía todos los días con un coche diferente, a cual mejor. Y me dije “seguro que es un banquero de la Gurtel o un político de las preferentes”. Como no tenía pruebas, a investigar. Le comenté ...

EN PIE

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No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento. Entre tanto polvo, se alzaba majestuosamente, impertérrita. Luego miró al techo azulado. Dos nubes rompían el inmenso tapiz natural que ahora cubría su cabeza. Seguía ausente, oteando aquí y allá… Tras un rato se dio cuenta de que le dolía la mano. Tal vez fuera la secuela de algún ladrillo. Salió de debajo de la mesa y, cuando apoyó sus pies sobre unos escombros, un segundo temblor le volvió a enviar a su escondrijo. La puerta no pudo aguantar otro envite y, con solemnidad, cayó al suelo. La pared que quedaba en pie ya no tenía entrada.

SECUELAS DE CIRCO

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Afirmamos los que bien conocemos a Ana María Shua (y no me estoy refiriendo a simples y vulgares lectores) que invirtió grandes cantidades de dedicación, pasión y arte para escribir sus cuentitos sobre la carpa, que se ha quedado enfrascada en ese diminuto mundo de lo circense y no es capaz de salir. Para muestra un botón: no es extraño, cuando uno de nosotros, longevos amigos, la vamos a visitar, que nos la encontremos representando complicados números caseros: haciendo equilibrios entre pinzas y braguitas; aleccionando, cinturón en mano, a alguno de sus fieros gatos para que se sostengan de ese pie que nunca se nombra; como malabarista, manteniendo en ese alarde cíclico del suspense a su Olivetti, su libreta de ideas y el primer PC que tuvo; sacando de la olla de la cocina, cual chistera, una familia entera de conejos, varias gallinas y algún que otro anca de rana... No obstante, sabiendo el recelo que nuestros ojos despiertan en el resto de los mortales, hemos puesto en conocimi...

EL CICLO DE LAS PALABRAS

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Desde hace un año observo tranquilo como mis ideas se evaporan, y luego, atónito compruebo como, sin grandes alardes, se condensan sobre mi cabeza formando pequeñas nubes. Antes de salir de la habitación, esas tercas imitadoras de lo natural, dejan caer palabras de diferentes tamaños, pesos y condiciones, y las muy osadas se posan sobre el vidrio de mis gafas o sobre esa botella de licor café que quiere ser contada. Luego, siguiendo el protocolo, resbalan, se dejan caer y se suman hasta convertirse en charcos que, sobre el suelo, pronto serán mares, en los que se bañarán historias de sirenas de lo ambiguo; en los que se mojarán cuentos de dromedarios sin joroba; en los que ahogaré agujas para convertir en vulgares ciclopes a extraordinarios “paresdeojos”… y donde con menos frecuencia dejaré que Marilyn me cante una canción mientras soplo las velas deseando que esas locas palabras surquen nuevos mares, o que la cera blanda y caliente funda su blanquecina esencia sobre la negrura más esp...