EL LUGAR DONDE LOS MICRORRELATOS ENGORDAN
atraídos por la redondez de los alimentos y la viscosidad de las texturas hasta que los pies, agrandados por los lípido, revientan los zapatos, y la superlativa dimensión del vientre, lo convierte en una panza.
EL JUGADOR
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Perdió jugando al póquer: dinero, fincas, casas y coches. Cuando quiso jugarse su vida ya no le pertenecía.
Me parece muy bueno. Pierde hasta la vida y no le queda no el consuelo de quitársela. Triste. Como todos los juegos que hacen perder la compostura y se convierten en enfermedad.
Ahí estaba, a tres centímetros del poderoso alfil, a punto de matar al rey blanco. Todo un honor para cualquier ficha, y mucho mayor teniendo en cuenta mi condición de peón. Era una decisión sencilla, solo tenía que dar un paso firme, y esa noche en la caja todos brindarían en mi nombre… incluso las torres que tenían por costumbre mostrarse distantes. De repente percibí la presión de los dedos índice y pulgar alrededor del cuello. Y con ellos volví a notar esa sensación de desprecio hacia los míos, tan extendida entre cuadrículas. Nunca se nos respetaba, ni en estos instantes cruciales en los que nos convertíamos en imprescindibles soldados de largo sable.
Cuando autoeditas un libro, siempre se ciñe sobre él (o eso creemos los que lo hacemos) una sombra amplia y extensa que suele cuestionar el valor literario de este. Conseguir que, sin tener editorial detrás, se interesen por él, y más cuando (como resultado) se le hace una reseña positiva resulta un buen espaldarazo para los desconfiados. Incluso para uno mismo. Aquí os dejo la reseña: RESEÑA DEL LIBRO HABITACIÓN SIN BOMBILLAS
Sonó la claqueta y me desperté con las piernas ensangrentadas por la cabeza de un caballo. Si mi susto fue grande, mi madre era una mujer al borde de un ataque de nervios. Se había escrito un crimen y no sabíamos qué hacer. Parecíamos dos tontos muy tontos. Al final decidimos llamar a Colombo y, como el nota era extranjero me dijo “are you talking to me?” Yo estaba perdido en la traducción por lo que colgué y, dado que desconocía quienes eran los otros, decidí huir. Desde el 2001 estoy viviendo en las Vegas, más concretamente vagabundeo en la terminal y si nada cambia seguiré siendo un náufrago en medio de un mar de personas. Más que de miedo, mi vida es una película de terror. ANALOGÍA MUSICAL a este despropósito MAL llamado MICRORRELATO
Me parece muy bueno. Pierde hasta la vida y no le queda no el consuelo de quitársela. Triste. Como todos los juegos que hacen perder la compostura y se convierten en enfermedad.
ResponderEliminarBesos.
Gracias Laura. Supongo que hay muchas formas de perder la vida, y otras muchas de regalarla. Dudo cual será mejor.
EliminarUna perta gorda.
Todos nos la jugamos. Forma parte de su esencia.
ResponderEliminarUna perta.