EN OCASIONES SE PASAN

EN PIE

No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento. Entre tanto polvo, se alzaba majestuosamente, impertérrita. Luego miró al techo azulado. Dos nubes rompían el inmenso tapiz natural que ahora cubría su cabeza. Seguía ausente, oteando aquí y allá… Tras un rato se dio cuenta de que le dolía la mano. Tal vez fuera la secuela de algún ladrillo. Salió de debajo de la mesa y, cuando apoyó sus pies sobre unos escombros, un segundo temblor le volvió a enviar a su escondrijo. La puerta no pudo aguantar otro envite y, con solemnidad, cayó al suelo. La pared que quedaba en pie ya no tenía entrada.

2 comentarios:

  1. Preciosa narración sobre un temblor de tierra que sacude el hogar dejando una pared desnuda.
    Triste la escena y bien estructurada para contar un momento de asombro y solemnidad en la caída de la puerta.

    Me ha gustado, como muchos de tus escritos.
    Un abrazo para tí.

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    1. Muchas gracias Laura.

      Es un placer escuchar esas palabras de una lectora tan experimentada como tú. Supongo que esas palabras cobran más sentido. Aunque como siempre sucede, para gustos colores.

      Una perta gorda.

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