EN OCASIONES SE PASAN

LARGOS SILENCIOS

...por fin quietas, sentaditas, calladas…

- Gracias chicas.

Se sentó a su lado y mirándolas les dijo.

- No entendéis que papá está cansadísimo. Que madrugo mucho y llego del curro reventao… Lo último que me apetece es pelearme con vosotras.

Hizo una pequeña pausa, buscando algún síntoma de comprensión. El silencio se apoderó de la habitación. La más pequeña rompió la calma estirando la pierna. Luego, una lágrima recorrió verticalmente su rostro. Ellas ni se inmutaron. La frialdad de su actitud le sorprendió. Horas después constató que esa misma frialdad se había apoderado de sus cuerpos.

8 comentarios:

  1. tu imaginación se confunde con la realidad, puesto que no pocas veces sucede como escribes en el relato
    saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tragicamente así es. Lo peor de todo es que parece que pese a todo el trabajo realizado hay lacras que se mantienen perennes.

      Una perta gorda Omar y bienvenido a este rincón.

      Eliminar
  2. Un micro de una dureza tremenda, Cortacuentos.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo sé Pedro.

      Hay realidades que taladran los sentidos de aquellos que los tienen.

      Una perta.

      Eliminar
  3. Miguel, inquietante microrrelato que se culmina con ese final abierto a todo tipo de especulaciones, y ninguna buena. ¡Qué bien reflejada la frialdad!

    Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Nicolás. Lo cierto es que lo escribí hace tiempo, bastante tiempo, cuando realidades así, tan presentes en el presente, eran ya comentadas en el pasado.

      Un Perta gorda.

      Eliminar
  4. Un silencio macabro...
    En algùn lugar pudo haber sucedido.

    Como mic. excelente.
    abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado tanto silencio aterrador. Supongo que seguro que sí, que suceder seguro que sucedió.

      Una perta gorda.

      Eliminar