EN OCASIONES SE PASAN

POLOS OPUESTOS


Se levantó: él rodeado de hombres; al rato lo hizo ella, más sola que la una. Los dos se pusieron la misma ropa del día anterior: ella uniformada; él singularmente colorido. Desayunaron: él lo que pudo; ella, zumo, tostada, café y cruasán. Más tarde asistieron al trabajo: ella tuvo que fichar, él era emprendedor. En el ajetreo de un día largo, los dos corrieron: ella con su moto, persiguiendo a un par de manteros; él sobre sus pies, con su vida a la espalda, escapando de un par de policías. Los dos estaban condenados a buscarse la vida; la persecución era algo coyuntural.

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