EN OCASIONES SE PASAN

LOS PIRATAS Y EL TESORO Octubre del 2011. Seleccionado junto a muchos para la publicación del libro "Los Jardines Secretos de la Picota"

Nosotros corsarios, con un parche en el ojo, encontramos la botella en medio de la playa, alojada en su interior la mitad del mapa del tesoro. Yo, Barba Azul, dirigí la operación. Abandonamos la playa y nos adentramos en los “Jardines Secretos”, que era el nombre puesto por los aborígenes a ese vergel, lleno de una colorida diversidad. Hicimos una primera batida en un puerto exótico, donde encontramos un palo grueso bajo un árbol oriental; avanzamos sin dificultad, no había oposición, por ello, rápidamente encontré una soga colgada del árbol de la seda; con paso ligero, continuamos dibujando con nuestras huellas una curva hacia el interior hasta divisar el rosal, a sus pies la mitad de mapa que nos faltaba. Ya estábamos cerca del tesoro… Cubriéndonos con su envergadura: la excitación, sabedores que cada paso dado suponía acercarnos al gran botín. Finalmente, como jefe del grupo, terminé golpeando la bolsa colgada. Éramos los más afortunados de esa isla dejada de la mano de Dios. Media hora después, sobre mi tarta, doce velas. Lo que quedaba de la piñata en los bolsillos.

2 comentarios:

  1. Me alegro de que te haya gustado Pauliña. Pero eso no es nada con lo que hacen mis pequeños plumillas. Ya te avisaré cuando esté listo su rincón.

    Una perta.

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