EN OCASIONES SE PASAN

CUANDO DESAFIAMOS A LA SUERTE

La bala, en la sien, milagrosamente sostenida por dos temblorosos dedos; en la mesa una mágnum 38 desprendiendo un inquietante calor y en la cabeza un silbido ensordecedor.

Quedaba muy lejos el día en el que ambos visionábamos con admiración esa película de militares rusos y demasiado cerca el kilométrico rastro de sangre que vestía la habitación de un rojo pánico. Pero ya no tenía a nadie con quien compartir el miedo.

2 comentarios:

  1. La etiqueta Bélico-trágico le va que ni pintada. Una escena de terror que pausas en el milisegundo de pensamiento que precede al acto suicida.

    Me gusta el tono descriptivo: vestía de un rojo pánico, por ejemplo.

    Un abrazo desde mis palabras

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  2. La verdad es que intentaba describir una muerte nacida del siempre ácido juego de la ruleta rusa. Aunque puede ser que el mensaje esté demasiado encriptado.

    Una perta.

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