EN OCASIONES SE PASAN

LA HOGUERA


El gobierno alimentaba con carbón una hoguera por la que habían desfilado sumisos inmigrantes, transportistas caprichosos, liberados perezosos, médicos acomodados, vagos profesores y maestros, funcionarios vividores, curritos derrochones… mientras el resto de la población aplaudía complaciente cada uno de los nuevos incinerados, sin percibir que en la plaza quedaban menos personas, mientras el cielo acogía a un número mayor de caprichosas cenizas levitando sin rumbo fijo.

Y ahora, paradójicamente, les tocaba el turno a los que con sudor, pico y pala extraían tan fogoso mineral y obstinados se negaban a morir abrasados por las llamas. Mientras los demás, mermada muchedumbre, se preguntaban como seguiría el espectáculo cuando no quedaran mineros. “Seguramente la hoguera caerá en desuso”, opinaban unos; “yo prefiero la guillotina” bramaban otros; mientras los más convencidos, superponían su voz a la del resto para sentenciar “siendo español, lo mejor es que vuelva el garrote vil”.


2 comentarios:

  1. Me gusta esta narración con voz y palabras que se funden con la realidad social de nuestros días. Esa muchedumbre intocable que observa como se esquilman los derechos del resto, esperando el recorte de los suyos propios, creo que ...cada vez es menos cuantiosa.

    El garrote vil ha regresado de una forma más disimulada, pero lo ha hecho con el amparo de la Europa unida que nos vendieron hace años. A nadie le importará cuántos caen en la hoguera de las decepciones. Aquellos seguirán veraneando en nuestras costas por dos duros.

    Felicidades por tu micro. Creo que remueve pensamientos actuales.
    Besos desde una conciencia colectiva.

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  2. Gracias Laura, es un placer compartir una misma visión del mundo en estos tiempos que corren, cuando el mundo se hace tan pequeño y por parte de algunos, tan injustamente irrepetible.

    Espero que mentalidades más sanas se consigan imponer a la locura de unos pocos.

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