EN OCASIONES SE PASAN

EL LOCO (no es mío, aunque me gustaría)

Dejó atrás todo, y ahora hace esculturas extrañas que vende a turistas despistados, y aprende trucos de magia que jamás muestra a nadie. Cree tener cosas que contar, reflexiones nunca dichas, nunca escritas, pero nadie quiere oírlo, ni a él le gusta hablar con gente. Antes, cuando era contable, cada día se parecía a otro día, y soñaba con vivir así, pero sin latas de comida y sin frío. Ahora es libre, o algo parecido, y no tiene que explicarse ante nadie, y come cuando quiere y hace lo que quiere. Pero, incluso ahora, cada día es igual al anterior.

donde Jordi Cebrián dejó su huella

14 comentarios:

  1. Buena pieza, Cortacuentos.

    No conozco a Jordi Cebrián, pero este botón de muestra me ha parecido muy bueno.

    Un saludo,

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    1. En la etiqueta DEOTROS tengo otro de él, si cabe mejor que este. Pero para abordar su fértil microprosa solo tienes que lincarle, te llevará a un rincón ya deshabitado pero, intuyo, bastante fértil en su día.

      Una perta.

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    1. Me alegra que te haya gustado, a pesar de que el mérito sea de otro.

      Una perta.

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  3. Una imagen real, parece que existe.
    Saludos.

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    1. Supongo que habrá más de uno en una tesitura, tan auténtica como paradójica, como la mencionada.

      Una perta.

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  4. Un relato mezclado con reflexión del personaje por boca del narrador muy logrado. La rutina quizá sea algo inherente a la vida, el tema podría ser que los humanos nos cuestionamos esta monotonía por la necesidad de cambio, de aprender.
    Un abrazo

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    1. Comparto esa visión que seguramente da en el clavo. Aunque también deja en el aire la impaciencia, la infelicidad, la ensoñación y la realidad, mezcladas en una orgía de términos que se materializan en giros vitales diametralmente opuestos a la trayectoria marcada, y que en numerosas ocasiones te devuelven a un espacio, pese a las apariencias, similar.

      Una perta.

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  5. Este micro me produce una reflexión : ansiamos lo que no somos o no tenemos, y cuando lo conseguimos, vemos que los días se repiten en otras rutinas de las que también nos aburrimos. ¿No será este el verdadero problema de la humanidad?...ese descontento que no sabe canalizar disfrutando de cada momento???.

    Yo he disfrutado leyéndolo, y seguro que Jordi Cebrián escribiéndolo y seguro que tú publicándolo. ¡Sigamos así!. Besos desde mis palabras.

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    1. Supongo que la constante insatisfacción es una pandemia muy de los países ricos. Si naciéramos sin la mitad de las oportunidades que tenemos o fuéramos consciente de la fortuna que la mayoría corremos, otro gallo cantaría.

      Una perta.

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  6. Buena pieza la que traes hoy.Buscaré esa otra que nombras. Sí, cambió una rutina por otra, nunca parecemos estar satisfechos.

    Besitos

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    1. Supongo que hay que encontrar el equilibrio. Está bien conocer, aprender y renovarse, e incluso se puede romper radicalmente con la trayectoria marcada, pero también hay que saber disfrutar de los instantes mágicos y las virtudes del presente.

      Una perta.

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  7. Que ganas tengo de que llegue el verano para tener sólo frío,le decía al otro uno de los geniales mendigos de Mingote, parece que a este probe le pasa lo mismo... En cuanto a la huida...nunca podemos ir muy lejos cuando nos estábamos de nosotros mismos. Me gustó mucho el micro y ttodavía más tú idea de compartir microhistorias de otros. Volveré a mirar más despacio:-)

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    1. Aquí estarán todos quietecitos (pues solo se agitan cuando creen no ser observados) esperando a que vuelvas a pasar. Supongo que caben mil y una filosofías de vida. Cada uno que sostenga la suya. Me alegra que te haya gustado la idea, supongo que hay más vida y calidad micro-literaria fuera de mi ombligo. Ante tal evidencia tengo que rendirme. Bienvenida.

      Una perta.

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