EN OCASIONES SE PASAN

SOS (no es mío, aunque me gustaría)

Tal vez si hubiera preguntado dónde era el velatorio no habría acabado en aquella sala del tanatorio de Les Corts, besuqueado por desconocidas mientras los hombres se escapaban hacia la puerta para fumarse un pitillo. Sin saber cómo escapar de aquella situación, di el pésame a la viuda, una mujer hermosa, de unos cuarenta años, que me estrechó la mano con mucha entereza y sin una lágrima que pudiera estropearle el maquillaje. Después me acerqué al ataúd, ya tapado, y pude escuchar unos golpecitos tan leves que el murmullo los hacía imperceptibles.

Me volví hacia la viuda y odié haber aprendido morse en el ejército.

Relato de Jesús Esnaola Moraza

6 comentarios:

  1. Un relato soberbio de Jesús. Como una buena cantidad de su libro Los años de la lluvia (Ed. Paréntesis), que recomiendo fervientemente. ¿Has leído "Sensasiones", por ejemplo?

    Un abrazo,

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    1. La verdad es que está bastante bien el micro. He leído muy poquita cosa, todo suelto, vagando a la deriva en el ciber espacio.

      De todas formas me lo apunto en la libreta de cosas por hacer, para cuando tenga algo más de tiempo. Gracias por la recomendación.

      Una perta.

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  2. Muy bueno ¡penita que no sea mío! ¡digo tuyo!. ;)

    Jesús Esnaola tiene varios de este nivel que me dejan con la "sensasión" de querer dedicarme a otra cosa. ;)

    Un beso.

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    1. Supongo que tampoco es para echarse a llorar, pues ambos los dos tenemos nuestras propias joyitas. Apunto lo que me comentáis.

      Una perta.

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  3. Maravilloso!
    Es un regodeo leer un relato así, lástima que sea un micro y no tuyo...

    Saludos y buen finde...

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    1. Gracias Genesis. Una vez más el merito no es mío.

      Una perta.

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