EN OCASIONES SE PASAN

CAPERUCITA Y EL LOBO. Mayo del 2012. Ganador del III Concurso de Micorrelatos de las Bibliotecas Públicas de San Javier.

La única alma humana que había en el bosque, apareció con un hacha en la mano para salvar a la niña. Ésta y el lobo se desvanecieron en el aire. No obstante el leñador no se percató de que lo visto era un señuelo hasta que, tras la abducción, estuvo frente a los visitantes.


10 comentarios:

  1. ¡Qué bueno! Felicitaciones, Cortacuentos!! Una vuelta de tuerca a un clásiquito. Me gustó mucho.
    Saludos van

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que los cuentos nos dan mucho juego a todos, y en ocasiones, como la presente, obtienen algún detallito.

      Una perta Sandra.

      Eliminar
  2. Felicidades Cortacuentos por tan simpático micro que re-escribe la historia de un clásico desde otro punto de vista.

    Veo que el jurado reconoció el valor de este micro ¡muchas feicidades por ello y un besote!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces suena la flauta, y el jurado tropieza con uno de nuestros micros. Casi siempre suele mandar la suerte, merito de ella entonces.

      Una perta Laura.

      Eliminar
  3. ¡Enhorabuena, Cortacuentos! Merecido premio, sin duda, para esta reinterpretación del clásico.

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de merecido da para más de una conversación, pero ante la falta de tiempo dejémoslo en afortunado reconocimiento.

      Una perta Pedro.

      Eliminar
  4. Interesante, y la abuela?

    saludos cordiales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que la abuela estaría, como suele pasar, en el bingo.

      Una perta.

      Eliminar
  5. ¡Enhorabuena! como dice tu etiqueta: palmadita en la espalda, que siempre viene bien y además la originalidad del micro lo merece.

    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que para los "mal pensados", puede parecer presuntuosa la etiqueta, pero supongo que desde el respeto se entiende bien. No me gusta la típica palmadita en la espalda, pero he de reconocer que en este mundo virtual, los micro-reconocimientos que cada uno de nosotros cosechamos de personas ajenas, son siempre de agradecer, pese a que también tenga una opinión sobre la aleatoriedad de los mismos.

      Una perta.

      Eliminar