EN OCASIONES SE PASAN

ESPÍRITU DE TERMINAL

La prisa le arropa y los pasos cortos multiplican la sensación de velocidad. Parece un rayo con capucha y grandes ojeras que como sombras se proyectan tras esas pequeñas y finas lentes que luce los días de resaca. La estancia en España, corta o demasiado larga, se ha convertido en suficiente para saberse en otro lugar. Pese a estar todavía en el aeropuerto, se imagina ya en Brno. Observa a los transeúntes que como espejos vagan adormilados por la terminal. Algún que otro fogonazo se le viene a la mente: bocas, colegas, primer botellín, risa, familia, segundo botellín , esa morena de labios carnosos, tercer botellín, mirada al frente, un sol traicionero apaga la noche, resaca… luego, dibujando en su cerebro un mapa de Europa, se entretiene tachando los países disfrutados. Deja sus cosas en la frontera de lo ridículo, pasa por el portón y sonríe a la de seguridad, mientras viaja a Dublín, o a cualquier otro lugar primigenio. Ahora, como un autómata recoge de la bandeja blanca su cartera, sus llaves, esa púa metálica que le regaló aquella italiana cuando estaba de Erasmus, y sigue con el ritual. Ya son muchos aeropuertos, ya son muchas aduanas, ya son demasiadas fronteras conquistadas como para echar raíces. Sigue su paso, hay tiempo, pero no puede controlar sus pies. Van rápido, caminan, huyen sin que él lo sepa. Mientras al otro lado de la frágil barrera de cristal lo veo irse, alejando sus porciones, dejando que su espíritu nómada siga ensanchando el alma.


FELIZ CUMPREANOS RAPAS!!!!!!!

3 comentarios:

  1. Me gusta mucho, Cortacuentos. Esta es una pieza que transmite esa sensación de fuga permanente que contiene.

    Un abrazo,

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    1. No se si de fuga (por obligación) o escapismo (por placer). Lo cierto es que hay movimiento, que en esta sociedad a veces es lo que hace falta y en otras es de lo que peca.

      Una perta.

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  2. :) muy bueno jajajja, he de admitir que me ha gustado mucho bastante; y casi me atrevería a decir que es el mejor que he leído hasta la fecha, pero eso seguro porque no me he dignado a leer la mayoría para mi escarnio.

    Muy bien escrito esa vida emigrante, nómada eterno y de destino incierto; aunque es cierto que los pies van muy rápido, la mayoría de las veces es la cabeza la que ya ha llegado al destino.

    Cruzaré los dedos para ver si así asiento la cabeza en algún lugar, mientras tanto seguiremos de un lado para otro. Muchas gracias por el cuento pigmeo dedicado, y espero que también te vaya genial a ti.

    pd: nunca existió ninguna tal italiana :) pero se acepta barco..

    El desaparecido

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