EN OCASIONES SE PASAN

CONTESTADOR EN ESPERA (No es mío, aunque me gustaría).

Sus labios perfilados se contraen para dejar escapar un silbido corto, y yo le oprimo el ombligo para que continúe haciéndolo. Durante horas, una y otra vez, a cada segundo, silba ininterrumpidamente como si fuera mi voz. De vez en cuando, le arreglo el pelo ensortijado y le abro el ojo derecho que siempre pestañea demasiado. El esparadrapo me pica y me escuece en la boca. Aprieto de nuevo. Hoy he sido muy lista y mamá estará orgullosa de mí. Cogí su móvil y los policías comprenderán qué quise decirles cuando les conté que todo sucedía mientras mi muñeca silbaba. Deben estar muy preocupados porque responden con un pitido muy largo.


Tengo el placer de presentar el precioso y delicado espacio en el que LAURA GARRIDO deposita sus joyas con el mismo amor con el que comenta en nuestros blogs. (Entiendo que ya lo conocíais).

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