EN OCASIONES SE PASAN

EL ÚLTIMO PASO

Con el paso del tiempo, su menguante caminar le alejaba de su puesto de trabajo. Pese a ello seguía estando cerca. Ahora, a dos años de jubilarse, le separaban 2084 pasos. Cuando abrió la puerta de casa empezó la cuenta atrás. Al llegar a la calle ya llevaba doscientos, luego todo recto hasta el primer semáforo, y tras cruzarlo, guiado por un pitido intermitente, alcanzó los mil. Giró a la izquierda, y con un alegre batir el bastón duplicó los anteriores, justo a la altura del quiosco en el que saludaba a Elías, coetáneo suyo en el barrio. Volvió a doblar la esquina sin esfuerzo, ahora a la derecha, y afrontó la recta final.

Acercándose al puesto de cupones, llaves en mano, se topó con un bullicio inusual, pero como era costumbre, lo primero era abrir el negocio. Tal vez por ello, o por la acuciante ceguera con la que mantenía una fidelidad inusitada desde hacía cincuenta años, no se percató del desencantado que desde la cornisa de su décimo piso, sobre su cabeza, se disponía a dar un último paso, con el cual, sin que ninguno de los dos lo planease, el drama resultó Kafkiano.


4 comentarios:

  1. Qué drama, y sin saberlo el último paso, o el primer paso hacia otra dimensión...

    Excelente micro Cc.
    Abrazos.

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    1. Me alegra que te haya gustado Genessis. Personalmente comparto lo misma alegría al leerlo, y aunque percibo está incompleto, resulta agradable ese sabor extraño que deja tras el último mordisco.

      Una perta gorda.

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  2. Una hsitoria que nace en elmpunto de en uentro de las otras dos.

    Buen trabajo.

    Un abrazo.

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    1. Y una de las otras dos resulta ser una microhistoria prestada por uno de los grandes.

      La verdad es que nació como un homenaje a medida para un escritor muy diferente a los dos "alusionados".

      Me alegra que te haya gustado.

      Una perta gorda.

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