EN OCASIONES SE PASAN

LA FE Y LAS MONTAÑAS (No es mío, aunque me gustaría).

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

Relato del siempre genial AUGUSTO MONTERROSO.

6 comentarios:

  1. ¿Qué decir del genial Monterroso que no haya sido dicho, Cortacuentos?

    Repetiré lo de siempre. A mí también me gustaría.

    Un abrazo.

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    1. Hay escritores que nos ponen de acuerdo a todos. Por algo será, ¿no?

      Una perta.

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  2. Me encanta este relato Cortacuentos, gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

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    1. ME alegra Miguel. La verdad es que Monterroso es un microrrelatista de los grandes, pese a que la fama se la lleve el dinosaurio.

      Una perta.

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  3. Una belleza y y no deja de decir una verdad bien cierta...

    Abrazos Cc.

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    1. No sé si verdad o mentira, lo cierto es que tiene un sello de calidad incuestionable.

      Una perta.

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