EN OCASIONES SE PASAN

LOS ASESINOS PRECAVIDOS (No es mío, aunque me gustaría).

Los científicos de la Antigüedad creían que, al morir, quedaba grabada en la retina de nuestros ojos la última imagen que habían visto. Suponían, por tanto, que buscando en ella encontrarían el rostro del asesino en el momento de asestar la puñalada definitiva, como si se tratara de una placa fotográfica, revelando su identidad. Por ese motivo, las víctimas de crímenes violentos aparecían con frecuencia con las cuencas de los ojos vacías.

Hoy sabemos que no es así.

Sin embargo, los asesinos, precavidos, siguen matando por las espalda.




Este relato lo he sacado (sin ánimo de lucro) del libro AQUÍ YACEN DRAGONES escrito por el reconocible y siempre talentoso Fernando León de Aranoa.

4 comentarios:

  1. Excelente libro el de León de Aranoa. Me dejó muy sorprendido por el nivel de los textos.

    Es bueno encontrar alguien con su popularidad que se dedique, así de bien, al género.

    Un abrazo,

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    1. La verdad es que no están mal sus micros, pero personalmente cuando lo tuve entre mis manos no esperaba menos de un contador de historias, pues al final los formatos resultan secundarios.

      Aunque como dices, no está mal un poco de publicidad.

      Una perta gorda.

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  2. Ay si Aranoa volviera a hacer un guión tan bueno como el de Familia o Barrio...
    Un abrazo.

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    1. La verdad es que no están mal esas dos pelis, pero LOS LUNES AL SOL, no se queda atrás. De hecho yo la pondría de primera.

      Pero para gustos...

      Una perta gorda.

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