EN OCASIONES SE PASAN

MITOLOGIA GALLEGA

Escuchó un aullido. Los pelos se le pusieron como escarpias y el corazón aceleró su ritmo intentando abandonar el cuerpo. Luego, ella oyó la voz de Iker Jiménez y entendió que se trataba de un programa radiofónico. No sabía por qué pero desde pequeñita le daban auténtico pavor los lobos y, por las leyendas que corría en el rural gallego las noches de luna llena, este miedo se multiplicaba por tres. Y ese día ya puesto permitió que floreciera una pletórica luna. El suyo, pensó, era tan irracional y estúpido como el más común de los miedos pero estando sola era mejor prevenir que curar. Pese a que sus constantes vitales se habían relajado un poco apagó la radio, cerró las ventanas y contraventanas y bajó al piso inferior para poner el seguro a la puerta. Cuando llegó al recibidor y se giró hacia la entrada fue consciente de la fugaz visión que acababa de tener: un rabo peludo, ahora presuntamente a sus espaldas. Mientras cerraba con llave la puerta y el tiempo se eternizaba, reunió unas migajas de valor. Su corazón a punto del infarto, ella temblorosa. Se dio la vuelta despacio, con los ojos desorbitados, la cara de pánico y… respiró tranquila. Se trataba de un simple espejo.

2 comentarios:

  1. jajaja soy gallega y admiradora de Iker Jiménez, pero no me gustaría decir que me siento identificada con tu relato... buen engaño!

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    1. Iso quere dicir o que quere dicir. Pode que non chee ghuste sentirte identificada, pero é o que hai, e temos que aceptalo todos.

      Unha pertiña.

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