EN OCASIONES SE PASAN

LA CITA

Resultó crucial aquella madrugada lluviosa, en la que mis pasos serpenteantes se perdían en la densa niebla, vislumbrar a lo lejos el cíclico guiño de ojos sobre la roca de aquel faro, que me prevenía de la peligrosa presencia de un escarpado acantilado, en el que quedaban las olas para rugir. Pues si no fuera por el luminoso, tal vez me hubiera perdido, y pese a las copas de más que intentaban trastabillar mi marcha, no podía dejar para otro día mi perezosa cita con la muerte.

2 comentarios:

  1. Caramba, parece un relato para ocyubre en ENTC... Interesante.
    un saludo
    Juan M

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    1. Pues mira por donde no me había dado cuenta. Estoy a mil cosas y a ninguna... lo cierto es que me quedo con la duda de si reciclar el relato o escribir otro.

      El tiempo dirá. Una perta.

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