EN OCASIONES SE PASAN

EL MUNDO DE LOS SONIDOS

El crepitar de las viejas tablas de madera evidenciaba el pausado caminar de un hombre tranquilo; el timbre sonando durante cuatro segundos era sintomático de cierto grado de impaciencia; el chirriar de la puerta delataba la solera del inmueble; el sonido del cargador de la pistola no indicaba nada bueno; la seca y diminuta explosión producida por el disparo dejó de indicar cosas. En ese mismo instante desapareció su ceguera.




4 comentarios:

  1. Hola
    No sé cómo pero estoy aqui leyéndote. Un contundente relato. Me atrapó.
    Muy bonito blog. Regresaré en cuanto pueda a re-leerte, y con tu permiso me anoto a quedarme.
    Buen fin de semana.
    Abrazos
    Paz y Bien!

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  2. Bienvenida Genessis a tu casa. Resultan gratificantes los halagos, y el hecho de que te apuntes la dirección para volver, ni te cuento.

    La puerta está siempre abierta.

    Una perta.

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  3. Muy buenas imágenes, sí señor y ese final me parece genial, ahí queda para que el lector ponga la imaginación. Me gusta mucho, es contundente.

    Besitos

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    1. La verdad es que por no ser menos te voy a dar la razón. A mi es un micro que me encanta (aunque está mal que lo diga), y especialmente me quedo con el contraste de percepciones entre el título y el final.

      Una perta.

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