Ahí estaba, a tres centímetros del poderoso alfil, a punto de matar al rey blanco. Todo un honor para cualquier ficha, y mucho mayor teniendo en cuenta mi condición de peón. Era una decisión sencilla, solo tenía que dar un paso firme, y esa noche en la caja todos brindarían en mi nombre… incluso las torres que tenían por costumbre mostrarse distantes. De repente percibí la presión de los dedos índice y pulgar alrededor del cuello. Y con ellos volví a notar esa sensación de desprecio hacia los míos, tan extendida entre cuadrículas. Nunca se nos respetaba, ni en estos instantes cruciales en los que nos convertíamos en imprescindibles soldados de largo sable.
Dificil la ejecución de este texto, Cortacuentos, muy dificil. A mí me gusta por ese desequilibrio que esconde o que a mí me parece ver.
ResponderEliminarPero ....he de confesarte ...que un niño de 9 años, que mañana cumple diez, ¡está encantado con el vídeo que has colocado de FLY! y se ha reído a carcajadas. Ya me copio el enlace para los días que sean más tristes, jaja...
Un besote.
La verdad es que es un texto sencillo, si te lo planteas como el juego que en realidad es. Lo cierto es que a lo mejor le queda grande lo de microrrelato, pero bueno, dejemos que fantasee.
EliminarMe alegra que a ese hombrecillo de casi 10 años le haya gustado el vídeo y que disfrute y se ría todo lo que pueda pues de ahí es de donde nace la vida. Yo suelo colgarle cada X tiempo cortos a mis chicos del cole en su blog de escritura: ahí te lo mando por si el hombretón de la casa quiere leer lo que escriben contemporáneos suyos de 12 años o reírse con algún otro corto.
http://relatandoporloscodos.blogspot.com.es/search/label/CORTOMETRAJES
Una perta gorda.
Ay! ¡qué bien!, muchas gracias...lo veremos en cuanto llegue del cole. BESOS.
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